lunes, 6 de julio de 2026

Respuesta a un vídeo que han compartido en Telegram

¡Uuuf, qué complicada respuesta nos pides!

Sin ceñirme mucho al vídeo, desde mi perspectiva, es más fe que corazón. Mente y Corazón han sido siempre una dicotomía enfrentada que continúa estudiándose, por lo que nuestras opiniones carecen de verdad absoluta, no obstante, sustentar que hay que escuchar el corazón porque la mente miente… ¿Nos miente? Desde mi perspectiva, si corazón y mente existen por separado, ambos mienten por igual, solo que en diferentes circunstancias.

Realmente, ¿el corazón siente nuestras emociones? o ¿es la mente la diva protagonista que regula nuestras emociones, estados de ánimo y percepción de la realidad?

Sin entrar en filosofías, la fe mueve montañas, aunque, la mente, no se queda atrás: es capaz de somatizar embarazos y hasta cualquier otro milagro. El dinero también mueve montañas, por lo que, desde mi punto de vista, los milagros o sucesos inexplicables son debidos a noticias falsas en un 90%, mientras que, el 10% restante, se debe a la somatización.

 
Yo lo llamo fe ciega porque hasta dejan de cuestionarse  y ciegamente creen en las palabras de terceras personas, que, aunque no estén mintiendo, tampoco significa que tales milagros relatados puedan tomarse como verdaderos.

Fe ciega porque nadie se ha preguntado por el lenguaje de nuestros ancestros ni su modo particular de vivir y sentir la realidad de su época. Tampoco preguntan por la procedencia de los manuscritos ni si sus innumerables metáforas fueron traducidas correctamente.

Esta fe no explica, entre tantas otras, cómo es que existen tantos dioses diferentes en la Tierra y por qué, en su gran mayoría, se proclaman como el único Dios verdadero.

Por otra parte, cuando nos pides que nos guiemos por el corazón, me da pánico por lo contraproducente que podría ser de encontrarnos emocionalmente desequilibrados: Podría mencionar varias analogías, pero una que todos conocemos, ya sea por experiencia propia o cercana, es la típica situación de enamoramiento aun sabiendo que esa persona no conviene, pero, aun así, en vez de seguir las advertencias de la mente (intuición que pocas veces falla), el corazón decide continuar con una relación o amistad poco recomendable, que incluso puede terminar en muerte.

Por otro lado, aunque me considere espiritual, me pregunto, como parte de la humanidad, ¿de qué nos sirven los pronósticos o consejos de la Virgen María, la Biblia o Buda?

Se acerca el final, dicen algunos. ¿Y qué aconsejáis? Pues la gran mayoría somos personas buenas que evitamos hacer el mal sin que nadie nos lo tenga que decir ni imponer, se lo denomina ética  y moral; remontándose a antes de Cristo.

No obstante, aunque es incuestionable el gran bien humano de ciertas religiones y filosofías, no las considero legitimadas para tratarnos como a corderitos de su rebaño.

Vuelvo a la pregunta, si se acerca ese Gran Día  referenciado de varias maneras según la ideología , ¿qué sucederá con la gente que no cree en ese gran día? ¿Iremos al infierno? ¿Los extraterrestres solo se llevarán a quienes procesen su fe? A los demás, ¿nos dejarán en la Tierra para que nos sigamos auto eliminando? Si es así, ¿qué circunstancias devendrán para quienes son buenas personas pero desconocen la existencia de ese Gran día?: ¿También serán castigadas? ¿Cuál es esa Gran Revelación restringida a muy pocos?

Y mientras llega ese Gran día, disfrutáis de los pequeños placeres de la vida  la playa, la montaña, la risa de un bebé, el atardecer, un paseo tranquilo escuchando el cu-curru-cu-cú de las palomas, unas risas con tu madre, con tus hijos, con tus nietos... —.

¿Tienes tiempo para ti? ¿Tiempo para escuchar tu ser en silencio? O, ¿todo se reduce a religión, devoción, profecías y rogar a Dios que salve nuestra alma? Para eso ya tenemos la legislación del gobierno recordando que, si no actuamos correctamente, caerá sobre nosotros el peso de la Ley  siempre y cuando no seas amigo de (…) .

Me he quedado rumiando: dado que fui bautizada y recibí mi Primera Comunión, si tan fácil es recibir el perdón, solicitaré hora al párroco antes del Gran día  al menos, con un mes de antelación, no sea que, de tanto acumular pecados (según el cristianismo), el tiempo no me dé para finalizar todas las penitencias con las que seré castigada .

Retóricas aparte, no soy quién para juzgar religiones o filosofías, solo me cuestiono y me hago muchas preguntas. Desde mi fe, creo en la justicia del Karma, en el dharma o ikigai, incluso a veces estoy convencida de que existe un nirvana, sin embargo, como diría Sócrates, solo sé que no sé nada.

A lo único que me puedo agarrar es a la ciencia. Sus leyes juegan en un bando contrario, sí, pero me sigo fascinando cuando explican que somos energía: misma composición que la Tierra y el universo, polvo de estrellas.  

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