Por fin se levantó el
confinamiento en nuestro sector y mañana lunes ya regresamos al trabajo. Desde
marzo, han sido tres interminables meses, no obstante, mis ansias por regresar se
deben a poder encontrarme cara a cara con mi jefe. Hace unas semanas que anda enojado conmigo, muchísimo
más de lo habitual, lo percibo por su silencio, también por sus monosílabos cuando soy yo
quien lo llama.
—Pero sabes, ya descubrí tus rasgos narcisistas.
Cuando finalice el día de hoy también
concluirá una etapa de mi vida, aunque eso será mañana, el ahora me pertenece
por completo. Sin darme cuenta, mi mente divagando y la arena quemando mis pies.
Al dar unos saltitos buscando la toalla, me percato de que también me olvidé de
Cris, ella terminando de inflar el kayak y yo, tranquilamente, abriendo la nevera para resfrescarme. Sus muecas, a lo Jim Carrey, me tronchan de
risa, muy concentrada ella presionando abajo y arriba la bomba como si no
existiera un mañana.
—¿Agua fresquita, Cris?
—Ahora no, gracias, Sía, pero ve acomodando las
mochilas, que el estómago me ruge y mira lo lejos que queda el islote.
Fresquita nos creíamos que
estaría la mar, sin embargo, está deliciosa. ¡Cuánto tiempo sin saborear su salazón!
—¡Vamos, Sía, quítate el snorkel y subamos ya, que en la isla seguro encontrarás más pececitos!
Otra vez me despisté.
¡Qué
dos novatas! Sin embargo, hemos logrado auparnos al kayak sin volcar —¡a la primera!—.
Remar a la par también nos ha resultado sencillo. Las figuras de los bañistas se van
desdibujando en la distancia, y al unísono, risas y gritos enmudecen, solo el vaivén de las olas onduladas peregrinando en su infinito
deambular.
—Cris, vamos a contracorriente, busquemos el flujo
marino—. Aunque este nos está
arrastrando hacia estribor.
—Sía, y si rodeamos el islote ahora.
Llevas la cámara a mano, ¿verdad? ¡Mira cómo están rompiendo las olas en las
rocas!
Día de kayak - junio 2020 by @IsabelOrilla
Sí, majestuoso, se van
desmenuzando en trillones de partículas que van dejando sobre el agua un manto blanquísimo
que pareciera algodón. También estoy disparando la cámara hacia nosotras, estoy
segura de que alguna saldrá nítida.
¡Hace tanto que no me sentía
tan viva, tan libre, tan vacía y tan llena!
No, mañana no comienza etapa alguna: surge hoy, en este momento, brotando aquí y ahora.
—Ya no tienes poder sobre mí.