viernes, 17 de mayo de 2019

El Yin y el Yang

Meses atrás no me atreví a pedirle al vecino uno de sus recién nacidos, y no por falta de ilusión en traerme a casa una mascota; Nura permanece junto a mi, no ha querido dejarme sola, y algo más que sus cenizas en la pequeña urna, sobre el escritorio, acompañan estos pensamientos míos.

Nura, Palma 2011
 
Hoy hace 8 días que el momento adecuado surgió, y el maullido que se escucha no proviene del patio del vecino, sino que está acurrucado entre mi panza y el sostén de la bata aterciopelada, tan suave y cálida, que estoy segura que me considera su nueva mamá.  Tiene el pelo más esponjoso y largo de lo normal, pues según me dijo Mary, su bisabuela es la persa gris que tuvieron.  Minnie es blanca con manchas negras, igual que era Yin Yang, y sus ojitos azulados se están volviendo verdes como los tuvo él; además de que Minnie tiene la puntita de la cola blanca y, una pequeña mancha en su patita trasera, se diferencian en sexo y carácter. 

Minnie 2019 - 4º día en casa

Yin Yang era un terremoto indomable, aún así, entre todos sus hermanos y primos, fue el único que me traje al mudarme a la ciudad. Posiblemente, en aquella época escogí según mi estado anímico, y hoy ha sido el destino o azar, quien ha seleccionado a semejanza de mi actual paz.

Sin darme cuenta, 8 son los años que Yin Yang se fue, un sábado antes que mi abuela, y 9 son los meses desde que Nura también marchó hacia el cielo. Los 46 están más próximos de los 50 que de los 40, y esos 41, 42, ...son una neblina desdibujándose, dejando una sutil e irreconocible huella de su figura y vigor; vestigios sobre los que han sido trazados nuevas líneas, curvas y tropiezos.

Minnie se despereza asomando sus mini patitas, mostrando una sonrosada lengua medio enroscada y, afilados colmillos blanquísimos, esos mismos que cosquillean mis dedos al ser atacados con su juego. ¡Qué gratitud siento por la vida!


Minnie 2019 - 6º día en casa

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Minnie ha espabilado súbitamente saltando de mis brazos al escritorio, y mientras me despisto al apartar el móvil, como podéis observar en el párrafo anterior, ella aprovecha para escribir unas palabras, las cuáles no logro descifrar; si alguien sabe traducir el idioma minino, gracias por adelantado.  Alejo a Minnie del teclado y sus juguetes ahora son los bolígrafos, lapiceros, mechero, bolsa chicles, ... 

¡Cuánta gratitud siento!
¿De verdad estoy despierta o es la vida un sueño?
_Calderón de la Barca, dime tú qué opinas???
                      
Me desperezo yo también estirando mis brazos hacia el techo, cruje mi musculatura y bostezo.  Los 46 están a dos calles del ahora mismo y no me inmuto. Mi piel sí, es menos elástica, y a pesar de mi alma, corazón y cuerpo joviales, ésta se resiente a las inclemencias. A veces observo mis arrugas frente al espejo, el de aumento, así muy de cerca con mucha luz, por si pretendiera el auto engaño vendar mis ojos, pero la ausencia de maquillaje delatan más dichas que desventuras. Me río incluso con los restos de esta papada que comienza a ser un colgajo, y me pregunto entonces por qué hay quien se resiste a envejecer con alegría, si cuanto más te opones a la realidad, mas rápido la sonrisa se marchita. 

Inmensa gratitud en sentir con el alma la vida, y tomarme las vicisitudes del camino como un divertido puzzle; lo más importante (valga el dicho popular) es participar. 

Ha sido todo un placer conocer los 41 y 42, y los inolvidables 44 que arrancaron tan llenos de dudas e imprevisibles preguntas, y de los que me alejo inevitablemente cada día ese poquito más. ¡Cuánta añoranza percibo ya!  

Cuarenta y Cinco, no se qué decir de ti; te siento como a Nura, que aún no te has ido, y de seguro quedan muchos aventuras por agradecer.

Rompiendo desde dentro. Palma 2018 by Isabel Orilla



“Capítulo Cuarenta y Seís”
 •••Próximamente•••




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